Ha llegado mi momento de presentarme ante vosotros y que me conozcáis.
Llegué a la protectora acompañado de Poncho; hace unos días él os contaba su historia. La mía no es diferente. Los dos vivíamos atados, sin un solo respiro para poder correr, jugar u oler aunque fuese una sola flor.
La única diferencia es que yo viví atado 2 años (que son todos los que tengo) y Poncho, 8 largos años…
Ahora buscamos un hogar de verdad. Una familia que nos quiera, que nos deje jugar, saltar, conocer lugares nuevos y, para terminar el día, descansar en una cama blandita sin volver a pasar frío ni hambre jamás.
Saber que al despertar seguirás a mi lado queriéndome es lo único que necesito.
Soy muy bueno, sociable y tengo toda una vida por delante para entregarte mi corazón y jamás dejarte solo/a.
Si quieres adoptarme y darme la vida que tanto merezco, llama.
Teléfono adopciones: 692 87 19 84






